Como provicinciano que soy, siempre me he preguntado: ¿A quién se le ocurrió que meter un tamal de masa de maíz en medio de un bolillo hecho de los peores ingredientes del trigo sería buena idea? ¿Quién creyó que la combinación de esos dos ingredientes podría ser una buena idea?

Una mente enferma, de eso no me cabe ninguna duda.

A través de la historia del mundo, es bien sabido que las mentes enfermas muchas veces son las culpables de las peores catástrofes. . . y también de los más grandes éxitos.

No podemos olvidar a Michael Jackson, uno de los más grandes artistas que ha dado el mundo, pero también uno de los que más problemas mentales ha tenido, el pobrecito. A Churchill le faltaba un tornillo, de Van Gogh no quiero ni empezar a hablar (loco como una cabra); Syd Barret se tuvo que retirar de la música porque su salud mental no le daba para más  pero antes se dio tiempo de fundar una de las mejores bandas de la historia, Beethoven no se bañaba y fue quien que empezó con esa modita de enamorarse compulsivamente de mujeres que están fuera del alcance de hombres como él (que no se bañan), para después componerles rolas inmortales.

Jodorowsky es un zoquete y todas sus excentricidades, rarezas artísticas no son más que una pose para engañar ingenuotes; así que según yo no reúne los méritos suficientes para entrar en esta lista en la que por otro lado sí debe estar el psicópata enfermo, el genio incomprendido que inventó las Tortas de Tamal; también conocidas como Guajolotas vayan ustedes a saber por qué.

Contra todo pronóstico, sentido común y decencia humana, la torta de tamal es un platillo que triunfa. . . y de que manera. No sé como es que tanta mezcla de harinas puede tener éxito en tu paladar: como el Chicharito cada que mete un gol, no lo merece. Pero así es, esa combinación de masa con pan (y el relleno del tamal) es espectacular y bastante llenadora. Te provee, además, de la suficiente energía para aguantar el inicio de tu día.

Una delicia

Una delicia

Eso sí, suerte haciendo del baño durante la semana. Pero bueno, es natural que este, como cualquier otro placer de la vida, no esté libre de consecuencias para tu cuerpo. Me avergüenzo al aceptar que, la verdad, lo vale. Y más si la torta la hacen con tamal Oaxaqueño, no m*men, eso es una maravilla que debería estar prohibida para nosotros, los indignos mortales.